Falafel en Madrid: dónde comer el mejor y cómo se hace el auténtico

Plato de falafel con ensalada y salsa de yogur en Fatoush Madrid

Falafel en Madrid: dónde comer el mejor y cómo se hace el auténtico

Si has probado el falafel en un puesto de comida rápida y te ha dejado indiferente, seco por dentro y sospechosamente uniforme, entiendo tu escepticismo. Pero ese no es el falafel del que hablamos aquí. El buen falafel en Madrid existe: crujiente por fuera, verde y esponjoso por dentro, con aroma a hierba fresca y comino, frito al momento y servido caliente. En Fatoush lo hacemos como se hace en el Líbano, con garbanzo seco y sin atajos. En esta guía te contamos qué es exactamente, por qué el auténtico lleva tanto trabajo, cómo prepararlo en casa paso a paso y dónde comer el mejor falafel de la ciudad.

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Qué es el falafel y de dónde viene

El falafel es una croqueta frita hecha a base de legumbre cruda triturada con hierbas y especias. En la cocina libanesa y de todo el Levante mediterráneo se elabora con garbanzo seco; en Egipto, donde muchos sitúan su origen, se hace con habas y allí se conoce como ta’meya. Ninguna de las dos versiones lleva legumbre cocida: esa es la clave que casi todo el mundo pasa por alto y que separa un falafel memorable de una bola pastosa.

Su historia se remonta siglos atrás en el Oriente Próximo, y forma parte del desayuno callejero, las mesas de mezze y las comidas de calle desde Beirut hasta Damasco. Llegó a las capitales europeas de la mano de las comunidades levantinas y hoy es uno de los platos que más gente asocia con la comida libanesa, junto al hummus, el tabulé y el shawarma.

Cómo se pronuncia y por qué genera dudas

En español decimos «falafel», con acento suave en la primera «a». Aunque en muchas cartas aparece como una tapa más, en su origen es un plato con siglos de tradición y una técnica muy concreta detrás. Esa técnica es justo lo que vamos a desgranar.

El secreto del falafel auténtico

Falafel casero con salsa de yogur en Fatoush Madrid

Un falafel de verdad se reconoce en el primer bocado: la costra cruje, el interior es de un verde vivo por la cantidad de hierba fresca, y no se deshace en una pasta densa. Conseguir eso depende de tres decisiones que se toman antes de encender la freidora.

1. Garbanzo seco remojado, nunca cocido

Esta es la regla de oro. El garbanzo se deja en remojo entre 12 y 24 horas hasta que se hincha, pero no se cuece. Se tritura crudo. Si usas garbanzo de bote o cocido, el resultado será una masa húmeda que absorbe aceite y se desmorona al freír. El garbanzo remojado en crudo aporta la textura granulada y ligera que hace que el falafel quede esponjoso por dentro y firme por fuera. No hay atajo posible aquí.

2. Hierba fresca en abundancia

El color verde del interior no es un truco de cámara: viene del cilantro y el perejil frescos triturados con la legumbre. Esa carga de hierba es lo que da frescor y aroma. Un falafel pálido por dentro casi siempre significa que se escatimó en hierba o que se hizo con harina de garbanzo en lugar de garbanzo entero.

3. Fritura al momento

El falafel se fríe justo antes de comerlo. Recién hecho, el contraste entre la costra caliente y el corazón tierno es insuperable. Pasados unos minutos pierde parte de esa magia, por eso en un buen restaurante libanés te lo sacan al momento y no lo tienen esperando bajo una lámpara. En casa, fríelo y sírvelo enseguida.

¿El falafel es vegano? ¿Lleva gluten?

Sí: el falafel tradicional es 100% vegetal. Solo lleva legumbre, hierbas, especias y aceite para freír, sin ingredientes de origen animal. Por eso es uno de los grandes protagonistas de cualquier mesa vegana y una opción segura cuando comes con amigos que no toman carne. Si te interesa este enfoque, tenemos una guía dedicada a la comida libanesa vegana en Madrid con más platos aptos.

Sobre el gluten: el falafel clásico se hace con garbanzo, que no contiene gluten. Sin embargo, en muchas cocinas se prepara junto a masas de pan y puede haber contacto cruzado, y algunas recetas añaden un poco de harina como ligazón. Si sigues una dieta estricta sin gluten, conviene confirmar la elaboración concreta de cada local. [CLIENTE: aclarar si el falafel de Fatoush es apto para celíacos o si puede contener trazas de gluten por manipulación en cocina].

Falafel frente a otras versiones que verás por ahí

No todo lo que se vende como falafel se parece. Estas son las diferencias que más notarás:

  • Garbanzo entero vs. harina de garbanzo: el auténtico usa garbanzo remojado y triturado. Las versiones industriales suelen partir de harina rehidratada, más rápida pero con menos textura y sabor.
  • Frito al momento vs. precocinado: el bueno se fríe cuando lo pides. El de conveniencia se hace con antelación y se recalienta, lo que lo deja seco.
  • Con habas (egipcio) vs. con garbanzo (libanés): ambos son legítimos y deliciosos, pero saben distinto. El de habas es algo más terroso; el de garbanzo, más ligero.
  • Horneado vs. frito: hay quien lo hornea para aligerarlo, y es una opción válida, pero pierde la costra crujiente característica de la fritura.

Cómo hacer falafel casero (receta)

Esta es la receta que respeta la tradición libanesa. Requiere planificación por el remojo, pero la elaboración en sí es sencilla. Salen unas 20-24 bolas, para 4 personas.

Ingredientes

  • 250 g de garbanzos secos (nunca de bote ni cocidos)
  • 1 manojo de cilantro fresco (unos 30 g)
  • 1 manojo de perejil fresco (unos 30 g)
  • 1 cebolla pequeña
  • 3 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 1 cucharadita de cilantro molido
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • Sal y pimienta negra al gusto
  • Opcional: una pizca de guindilla o pimentón picante
  • Opcional: 1-2 cucharadas de semillas de sésamo para rebozar
  • Aceite abundante para freír (girasol o de oliva suave)

Preparación paso a paso

  1. Remoja los garbanzos. Cúbrelos con agua fría abundante y déjalos entre 12 y 24 horas. Deben triplicar su tamaño. No los cuezas en ningún momento. Escúrrelos bien y sécalos con un paño.
  2. Prepara las hierbas y aromáticos. Lava y seca el cilantro y el perejil. Pela la cebolla y el ajo, y trocéalos groseramente.
  3. Tritura. En un procesador de alimentos, pon los garbanzos escurridos, las hierbas, la cebolla, el ajo, el comino y el cilantro molido. Tritura a golpes hasta lograr una textura de arena húmeda: granulada, no un puré. Si te queda demasiado fino, absorberá aceite.
  4. Sazona y reposa. Pasa la mezcla a un bol, añade sal, pimienta y el toque picante si lo usas. Tápala y déjala reposar en la nevera al menos 30 minutos (o hasta unas horas) para que ligue.
  5. Añade el bicarbonato. Justo antes de freír, incorpora el bicarbonato y mezcla. Aporta esponjosidad al interior. Hazlo al final, no antes, para que no pierda efecto.
  6. Forma las bolas. Con las manos o con una cuchara de helado, forma bolas o discos ligeramente aplastados. Si quieres, pásalos por sésamo. Si la masa no compacta, tritúrala un poco más.
  7. Fríe. Calienta aceite abundante a unos 170-180 °C. Fríe en tandas, sin amontonar, 3-4 minutos hasta que estén dorados y crujientes. Escúrrelos sobre papel de cocina.
  8. Sirve al momento. Recién hechos, calientes, con salsa de tahini y pan de pita.

Truco importante: si tu primera bola de prueba se deshace en el aceite, no sigas friendo toda la tanda. Vuelve a triturar la mezcla unos segundos más o añade una cucharada de harina de garbanzo para ligar, y prueba de nuevo con una sola bola antes de continuar.

Con qué se sirve el falafel

Tabla de entrantes libaneses con falafel, kibbeh y sambousek en Fatoush Madrid

El falafel casi nunca viaja solo. Los acompañamientos clásicos multiplican su sabor:

  • Salsa de tahini: pasta de sésamo aligerada con limón, ajo y agua. Es el compañero natural del falafel y aporta cremosidad.
  • Pan de pita: caliente, para montar un bocadillo con falafel, ensalada y salsa.
  • Hummus: el puré de garbanzo cremoso combina de maravilla. Si te apasiona, echa un ojo a nuestra guía del mejor hummus de Madrid.
  • Mutabal: el puré de berenjena ahumada da un contrapunto ahumado ideal. Tienes la receta de mutabal paso a paso.
  • Encurtidos y tabulé: los pepinillos, nabos en salmuera y la ensalada de perejil aligeran cada bocado.

De hecho, el falafel es una pieza habitual de cualquier mezze árabe, esa colección de pequeños platos para compartir que define la manera libanesa de comer: sin prisa y en el centro de la mesa.

El falafel de Fatoush

En Fatoush hacemos el falafel como aprendimos que se hace bien: garbanzo seco remojado, mucha hierba fresca y fritura al momento cuando llega tu comanda. Nada de bolas esperando en la vitrina. Lo servimos caliente, con su tahini y pan, como parte de nuestra selección de mezze y también dentro de bocadillos y platos combinados. Además, toda nuestra carne es 100% halal, así que puedes componer una mesa completa con la tranquilidad de saber qué comes.

Si quieres verlo entre el resto de propuestas, desde el hummus y el mutabal hasta la parrilla y el shawarma, échale un vistazo a nuestra carta. Y si buscas un restaurante halal en Madrid donde el falafel se trate con respeto, estás en el sitio.

Dónde comer el mejor falafel de Madrid

Mapa de los restaurantes libaneses Fatoush en Madrid

Fatoush tiene varios espacios en Madrid, cada uno con su carácter, para que elijas el que mejor encaje con tu plan:

  • Fatoush Chamberí (tradicional): Calle Santa Engracia 141, 28020 Madrid. Teléfono +34 616 89 24 82. Nuestro restaurante libanés clásico, ideal para una comida o cena con toda la mesa de mezze. Más info en Fatoush Chamberí.
  • Fatoush Lounge Tetuán (lounge, shisha y cócteles): Calle Poeta Joan Maragall 28, 28020 Madrid. Teléfono +34 680 49 09 14. Un ambiente más nocturno para picar falafel y mezze acompañados de shisha y coctelería. Descúbrelo en Fatoush Lounge Tetuán.
  • Fatoush Canillas (Hortaleza, próxima apertura): Calle Machupichu 75, 28043 Madrid. Nuestro nuevo espacio en la zona de Hortaleza. Sigue las novedades en Fatoush Canillas.

Puedes consultar todas las ubicaciones y horarios en la página de nuestros restaurantes.

Preguntas frecuentes

¿El falafel es vegano?

Sí. El falafel tradicional se elabora solo con legumbre, hierbas, especias y aceite, sin ingredientes de origen animal. Es una de las mejores opciones veganas de la cocina libanesa.

¿Se puede hacer falafel con garbanzo de bote?

No es recomendable. El garbanzo de bote o cocido suelta demasiada humedad y hace que la masa se deshaga y absorba aceite. El auténtico se hace con garbanzo seco remojado 12-24 horas y triturado en crudo, sin cocer.

¿El falafel lleva gluten?

El falafel clásico se hace con garbanzo, que no contiene gluten. Aun así, algunas recetas añaden algo de harina y en muchas cocinas puede haber contacto cruzado con masas de pan. Si eres celíaco, confirma siempre la elaboración de cada local.

¿Con qué se acompaña el falafel?

Los clásicos son la salsa de tahini, el pan de pita, el hummus, el mutabal y los encurtidos. En una mesa de mezze suele convivir con varios de ellos para compartir.

¿Dónde comer buen falafel en Madrid?

En Fatoush lo freímos al momento con garbanzo seco y hierba fresca. Tienes Fatoush Chamberí en Calle Santa Engracia 141 y Fatoush Lounge Tetuán en Calle Poeta Joan Maragall 28, además de la próxima apertura de Fatoush Canillas en Hortaleza.

Ven a probarlo

Ahora ya sabes qué distingue a un buen falafel y hasta puedes prepararlo en casa. Pero si prefieres que lo hagamos nosotros, recién frito y con todo el acompañamiento libanés, te esperamos. Reserva tu mesa en Fatoush, mira la carta completa y elige entre Chamberí o el lounge de Tetuán. El mejor falafel de Madrid te está esperando caliente.

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